“Maltratos constante”

Esta es la historia de Ana* (nombre ficticio) de quien sabemos poco, en realidad su vida completa es un misterio, ella habla de únicamente de los últimos años de su vida en los que su hija la ubica en un área en donde ella no puede moverse y estirarse por completo, está escondida y fuera de todo contacto con personas, nadie sabe nada de ella, solo el gobierno porque la hija a falsificado documentos para cobrar la pensión que el gobierno otorga a personas de la tercera edad, el encierro que por años sufre Ana a provocando una condición de deformación en las piernas, pierde movilidad y utilidad de estas, su lenguaje es casi nulo, para todas las personas es difícil entender lo que dice esto es consecuencia de no hablar con nadie por años, como llega Ana a estar en estas condiciones es inexplicable pero Ana Comenta que no le dan comida ni agua, su alimentación depende del humor de su hija y su yerno convirtiéndose en una comida al día de sobras y comida descompuesta se la da en un trasto utilizado por los perros, tampoco le da agua para evitar que orine, la golpea constantemente y pierde un ojo a causa del maltrato, le aplica chile picante en este ajo hasta que por fin lo pierde. Todas estas actitudes son una tortura aplicada diariamente…… Por respeto a la dignidad humana no terminamos de comentar todas las condiciones infrahumanas que esta ancianita recibió.

Un día una vecina llega de visita a casa de doña Ana, descubre un olor fétido en un espacio muy pequeño de la casa, sin que se de cuenta la hija ella llega a la puerta y la abre, allí se da cuenta de lo que pasa, ella llama a la policía, la policía pide orden del juzgado y se consigue una orden de cateo para dar rescate a la ancianita, es así como llega a Unidos para Amar Hogar de Ancianos. Recibe atención médica de emergencia, se le brinda todo lo necesario para comenzar a escribir una historia diferente en la vida de Ana.

 

“Desamparada”

Esta es la historia de Abigail* (nombre ficticio) que tiene una trayectoria de desamparo y dolor que inicia cuando es niña, la pobreza es tolerada con amor y unión familiar pero lamentablemente sus padres fallecen en un accidente cuando ella era una niña, nadie de su familia quiere hacerse cargo de ella y es llevada a un orfanato en donde los maltratos físicos, verbales y psicológicos son el pan de cada día. A la edad de dieciocho años sale de este orfanato y se dedica a trabajar para sobrevivir, años después conoce al que será su esposo, se casan y forman una familia con una hija, al fin su vida tiene sentido y recibe lo que hacía años le faltaba: amor, cuidado y una linda familia unida. Poco tiempo después recibe nuevamente un golpe de vida, queda viuda y le toca sacar adelante a su hija, sola y sin nadie que le apoye.

Al transcurrir el tiempo su hija decide sacar a Abigail de la casa que tanto le costó mantener, decide eso porque se casa un hombre que se lo exige para vivir juntos. Abigail no tiene a donde ir pues ya es de avanzada edad y no tiene posibilidades que la contraten en algún lugar para trabajar. Vive por un tiempo en las calles pidiendo limosna y durmiendo en las banquetas de la calle, un día una persona de buena voluntad la lleva a un ancianato clandestino en donde es sacada a las calles para pedir limosna. Por la noche si no lleva la cuota mínima requerida no tiene derecho a comer ni a dormir en cama, ella trabaja todo el día pidiendo dinero y solamente por las noches llega a ese lugar a dormir. Un día se cae en la calle, no puede levantarse sola y unos vecinos llaman al ancianato, la llevan al hospital y tiene el femur fracturado, lamentablemente para el hogar ella ya no es rentable, se vuelve una carga y la dejan abandonada en el hospital, por meses, sin nadie que la visite y no tiene a nadie que se haga cargo de ella, es el hospital quien se contacta con Unidos para Amar Hogar de Ancianos para ver la posibilidad de que la reciban y le den el cuidado que necesita.

Unidos para Amar Hogar de Ancianos, la reciben, la alimentan, la visten, le dan el tratamiento médico que necesita para su recuperación, con el tiempo se reestablece y comienza a recibir fisioterapia, a la fecha es una ancianita coqueta, alegre, y camina por sí sola, es una ancianita feliz en su nueva casa y donde hace travesuras.

“Víctima de la Avaricia”

Es la historia de Carlos* (nombre ficticio) que comienza con una vida digna, de abundancia y con una economía de nivel promedio. Esto es así hasta que sus padres fallecen, por razones desconocidas decide irse a vivir con la única hermana mayor, quien le da lo necesario para no enfermar pero con muchas limitaciones.

Un día extrañamente la hermana le dice que tiene “ganas de tomar” (embriagarse) y le ofrece bebidas alcohólicas, Carlos acepta sin reparo, comienzan a beber cerveza hasta que Carlos pierde el sentido, estando en este estado la hermana con documentos legales ya preparados le coloca la huella digital en donde él cede todas las tierras de su herencia y se las otorga únicamente a ella. A partir de esta fecha, Carlos no recibe mas que maltratos, insultos, y no recibe lo mínimo requerido para tener una vida digna, en una discusión con el cuñado se entera de lo ocurrido con sus terrenos y que ya no le pertenecen a él, se golpean mutuamente por lo que la hermana decide sacarlo de la casa con lo único que llevaba puesto y sin nada mas.

A partir de esa fecha Carlos vive en la calle, sin nada que comer mas de lo que la gente le regala en la calle, su hogar es una banca de la municipalidad, “es más fácil que le regalen trago a uno y por eso uno comienza a tomar, para engañar a la panza”. Luego de 3 años y 7 meses de ser un indigente y de sobrevivir únicamente en la calle, sin hogar, medicinas, sin limpieza y únicamente con el licor que le regalan, presenta una crisis médica por lo que es trasladado al hospital en donde sospechan de intoxicación por ingesta de alcohol y deciden no darle ingreso, una persona se comunica con otra y así logran dialogar con las Hermanas encargadas de Unidos para Amar, Hogar de Ancianos (Asupa) en donde es recibido con amor. Tras su llegada lo primero es sacarlo de la crisis, se le alimenta, desintoxica, se le realiza el chequeo médico de rutina y comienza a escribirse una nueva historia para Carlos. Al día de hoy es una persona feliz, tranquila, con atenciones y pese a los malos recuerdos hoy agradece a Dios por llegar a su nuevo hogar.

Historia de Pedrito

Pedrito es un ancianito de 87 años, es el ancianito más travieso del Hogar, le gusta hacer travesuras y andar de un lado a otro, le gusta mucho comer, sembrar y cosechar, le gusta llevarle hierbas de olor a los animales del Hogar “para que agarren mejor sabor cuando se los coma”

Historia de Rosita

Rosita es una de nuestras ancianitas de 68 años de edad, a ella le encanta que la peinen, que le hagan trenzas, y su pasión son los peluches, no importa tamaño o forma, ella es feliz abrazando sus animalitos.

 

Historia de Amanda

Amanda es una ancianita de 69 años de edad, es coqueta, risueña, le encanta bailar, pintarse las uñas y llamar la atención.